Anfiteatro de Tarraco
El Anfiteatro de Tarraco se construyó hacia comienzos del siglo II d. C. justo fuera de Tarraco, junto al mar, para combates de gladiadores y cacerías de fieras. En 259 el obispo Fructuoso y sus diáconos Augurio y Eulogio murieron quemados vivos en su arena, donde se conservan las ruinas de una basílica visigoda y de la iglesia románica de Santa Maria del Miracle.
